Propuestas artísticas de visibilización en torno al binomio construcción – destrucción

INTRODUCCIÓN

“Comprender el paisaje lleva consigo la transcendencia al horror y al miedo que el hombre arrastra consigo desde que tomó conciencia de sí mismo y comenzó a modificar el ecosistema en su provecho. Con la consciencia alcanzó la categoría de los dioses creadores, la capacidad de reorganizar su entorno,…pero perdió el paraíso y hubo de afrontar la responsabilidad de sus actos, el riesgo y el miedo a la libertad. Es la dimensión filosófica que subyace más o menos latente en la consciencia cuando el hombre se cuestiona su papel en el ecosistema Tierra y el sentido de su existencia”.*1

A través de propuestas de reivindicación sociambiental y una ética ecológica de sostenibilidad nos adentramos en una nueva iconografía plástica que se esfuerza por un nuevo enfoque de mirada, que ayude a comprender la problemática medioambiental que afecta a nuestro territorio altamente antropizado. Los autores seleccionados para tal fin, están comprometidos con esta política de visibilización de nuestra actual crisis ecológica.

Propuestas que intentan señalizarnos la verdadera imagen de estos paisajes, que en absoluto se presentan como amables e inalterados. Sus interpretaciones metafóricas del ambiente, están elaboradas mediante un lenguaje basado en la sensibilización y simbolización, es decir, la escenificación de una imagen afectiva que logre otorgarnos, los instrumentos necesarios para una comprensión de la estética de degradación del medio ambiente que está surgiendo en nuestro entorno.

DOMINACIÓN DEL PAISAJE- PAISAJES INDUSTRIALES

El término de dominación del paisaje alude a todas aquellas estrategias utilizadas por el ser humano para subvertir la apariencia física de su entorno en pro de un beneficio personal, ya sea para su goce estético o por su reafirmación de poder.

El poder de la técnica ofrece la posibilidad al ser humano de someter a placer a la naturaleza. Su instrumento es la maquina, símbolo de su grandeza y de su poder.

Con los paisajes industriales asistimos a una nueva concepción de lo sublime en la imagen del paisaje. Se trata de la visión por contraste entre la “naturalidad” del paisaje y lo industrial. Resulta inevitable pensar en la figura de Robert Smithson (New Yersey, 1938 – 1973) cuando aludimos a la belleza que produce el visitar paisajes industriales desolados. El mismo artista los declara “monumentos”*2 y nos los define como “maquinas que parecen criaturas prehistóricas atrapadas en el barro, máquinas extinguidas, dinosaurios mecánicos desprovistos de piel.”*3
El artista se hace eco de la nostalgia producida al observar su pueblo natal, bajo la apariencia de la destrucción industrial.“El paisaje no era un paisaje, sino un “tipo particular de heliotipo”, una especie de mundo autodestructor de inmortalidad fallida y grandeza opresiva de tarjeta postal.” *3

EL PARAÍSO PERDIDO DE JOHN MARTIN

Así, en las pinturas apocalípticas de John Martin que ilustran El paraíso perdido de Milton, se expresa, como señala Klingender, tanto el “alborozo ante el poder cada vez mayor de la ciencia” como la incertidumbre y el temor ante ella.*4

EL IMPACTO SOBRE EL PAISAJE: VALLHONRAT Y UGALDE

En las obras de Javier Vallhonrat (Madrid, 1953), asistimos a la evocación que nos produce la confrontación de la ingeniería en forma de puentes monumentales, y la colonización de espacios vírgenes. Lo sublime se presenta aquí como la desproporción en la escala de tamaños en donde el ser humano queda empequeñecido ante la grandeza y la infinitud del paisaje. En las fotografías de Sergio Belinchón (Valencia, 1971), ocurre algo similar, en su serie Suburbia, nos revela la magnitud del impacto urbanizador sobre el paisaje. Nos muestra las transformaciones destructivas que sufre el terreno tras su paso por la máquina.

JUAN UGALDE

El artista Juan Ugalde ( Bilbao, 1958) realiza en sus obras un registro fotográfico al que después añade pintura, para mostrarnos de igual modo esa transformación del paisaje tras la inserción de elementos industriales sobre la orografía del paisaje. El artista nos recrea paisajes industriales con fuertes cargas expresionistas.

Tanto Belinchón como Ugalde nos muestran diferentes tipologías de representación bajo la misma temática, exportando al campo modos urbanos degradados, en una crecieente actividad de construcción – deconstrucción. La ocupación del campo en beneficio de la ciudad nos representa la imagen de nuestros paisajes actuales. Podría decirse también que esta forma de mostrárnoslo se equipararía a la concepción actual de nuestra ruina contemporánea.

PABLO GENOVÉS

En su reciente serie fotográfica Precipitados, Pablo Genovés ( Madrid, 1959), nos muestra escenas de destrucción en las que se hace un guiño a los presagios catastrofistas del mundo en que vivimos. La lucha por la apropiación del espacio, deriva en unas composiciones en las que el mundo que habitamos aparece ya destruido. Ya no queda rastro de la presencia humana, sino desoladores paisajes y construcciones arquitectónicas en las que la naturaleza ha llegado de forma violenta.

A través de sus composiciones fotográficas el artista nos muestra imágenes en donde la destrucción física del espacio se hace creible. La ruina que utiliza se ve representada mediante estructuras arquitectónicas devastadas por la fuerza de la naturaleza. Así, observamos escenas en las que surgen fuertes sentimientos de nostalgia ligados a una posible pérdida del origen.

Vemos cómo el recurso fotográfico le sirve al artista como instrumento creativo con el que plasmar su particular visión de estos paisajes.

BARBARA FLUXÁ

La obra de la artista madrileña Bárbara Fluxá (1974) tiene que ver con esos objetos encontrados en el paisaje rural que hacen posible su propia destrucción. La artista trata el objeto encontrado como el signo que presenta a nuestra cultura material, conduciéndonos a la reflexión sobre lo deshechable en nuestra cultura altamente consumista.

La propia artista no reconoce estos objetos como basura, sino que los denomina como objetos en desuso. Éstos los utiliza para sus obras como instrumentos en los que visualizar el paso del tiempo. La madrileña centra su atención en los procesos ocurridos sobre la materia de los mismos para realizar toda una lectura de la superficie que le permita descubrir su historia, la del objeto, y así, registrarlo en el recuerdo. Para ello, reconstruye las piezas mediante moldes y vaciados de escayola, prestando gran atención a las alteraciones producidas sobre la materia del objeto, como puedan ser, la erosión, la descomposición y su cambio de morfología.

Se trata entonces de realizar registros mediante la huella, para intentar captar la contaminación estética de lo cotidiano. La artista pone énfasis en aquellos objetos que presentan el efecto desgastador del tiempo e, intenta recuperarlos y reconstruirlos para ofrecernos un recordatorio de nuestro modo de relacionarnos con el paisaje.

Cuando hoy en día hablamos de naturaleza y cultura tenemos que pensar en los valores que en ella subyacen. En los objetos de nuestra cultura materialista, encontramos los valores que constituyen y, representan lo que los filósofos llaman “la provisión de espiritualidad objetivada por la especie humana en el curso de la historia“.*5

En las imágenes anteriores vemos todo el método procesual que sigue la obra desde su rescate del medio natural hasta su puesta en escena en el interior de una galería, mostrándonos una analogia entre el objeto deshechado y su revalorización como objeto artístico.

El hecho de que Fluxá equipare nuestros objetos comunes encontrados a los restos arqueológicos de otros tiempos, se corresponde con una idea de proyección futura en donde el arqueólogo, cuente con los instrumentos necesarios para analizar la información de nuestros tiempos, y por lo tanto, de nuestra forma de vida y funcionamiento de nuestra sociedad.

Así, la artista se presenta como una escritora de la historia y su cultura y, nos reconstruye las formas perdidas de los objetos para completar esa lectura, presentándonoslos como restos de nuestra cultura actual.

Para Bárbara Fluxá, “la actual sociedad se caracteriza por la creación de una cultura material de caducidad inmediata, es decir, por la fabricación de objetos de consumo clasificados como ‘de usar y tirar’.

Estos objetos están diseñados para que no exista vínculo alguno con el sujeto que los consume, desaparece la posibilidad de una relación empática, pausada y emotiva; no hay tiempo para la posesión, por lo que su abandono es inevitable, inmediato y compulsivo.“*6

Estos objetos encontrados se nos presentan como dotados de espíritu. Así los intuye y los desvela Fluxá, desde una posición que nos remite a las opiniones de Max Ferdinand Scheler cuando nos habla de que “cultura“ es “humanización“, y que esta humanización está referida, por una parte, al “proceso que nos hace hombres“, y, de otro lado, al hecho de que “los productos culturales quedan humanizados“ y postula que “la historia del hombre como historia de la cultura es el proceso de la transformación de su mundo y simultáneamente de la transformación del hombre.“ Por eso muchos pensadores de la cultura denominan cultura a “todo lo que haga el hombre que lleve a objetivar sus actividades en productos, los cuales pasan a formar parte de algún sistema cultural transmitido de una generación a otra y oportunamente modificado y hasta a veces radicalmente transformado.“. *7

Bibliografía >>

*1 >>DE LAS RIVAS, JUAN LUIS, La naturaleza en la ciudad-región: Paisaje, artificio y lugar en MADERUELO, JAVIER, (Op. Cit.), pp. 139 - 140.

*2 >>SMITHSON, ROBERT, Un recorrido por los monumentos del Passaic, Nueva Yersey, Ed. Gustavo Gili, S.L., Barcelona, 1967.

*3 >>Ibidem, p. 15.

*4 >>KLINGENDER, FRANCIS, Arte y Revolución Industrial, Cátedra, Madrid, 1983, p. 185

*4 >>Ibidem, p. 19.

*5 >>MARÍN MEDINA, JOSÉ, “( Poner) las cosas en su lugar“, en Art49, El portal Europeo del arte del siglo XX y XXI [ Base de datos en línea], s.f., [ citado en 4 de septiembre de 2010] Disponible en Data Bass.

*6 >>Escritos de la artista, texto inédito, 2006. Citado en el catálogo de la exposición Naturalmente artificial, el arte Español y la naturaleza 1968 – 2006. Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, Segovia, 2006, p. 84.

* 7 >>MARÍN MEDINA, JOSÉ, “( Poner) las cosas en su lugar“, en Art49, El portal Europeo del arte del siglo XX y XXI [ Base de datos en línea], s.f., [ citado en 4 de septiembre de 2010] Disponible en Data Bass

Comparte con:


Bilbao 1984 Licenciada en Bellas Artes, Universidad del País Vasco (2004 – 2009). Especialidad artes plásticas. Máster en Producción Artística, Universidad Politécnica de Valencia (2010). Especialidad Arte y Naturaleza + de 15 cursos en metodología didáctica presencial y a distancia Pintora y profesora de Artes plásticas en la escuela Kreártika. Imparto los cursos de dibujo y pintura niño/as y adolescentes + dibujo y pintura adultos   Me apasiona la educación artística, y poder motivar en la gente la expresión pura de su espíritu, mediante técnicas plásticas, que conlleven la realización de obra original propia

Deja una respuesta