La imagen de la naturaleza en pintura

INTRODUCCIÓN

La noción de paisaje ha variado a lo largo de la historia, en múltiples aspectos. La consideración general, parte de principios visuales estéticos, y, hace que en el siglo XVI, surja en Holanda el concepto de paisaje, pero no se generalizará en el lenguaje cotidiano hasta el siglo XVIII, cuando la jardinería y la pintura se hacen paisajistas. Aunque en el siglo V, ya aparecieron formas estéticas paisajistas en China, éstas diferían de las concepciones anteriores, ya que el concepto no se basaba en una experiencia estética basada en la forma exterior u objetiva de las cosas, sino en una interiorización sentimental.*1

A partir del siglo XVI es cuando comienzan a aparecer representaciones visuales de paisajes.

Este género de pintura no será admitido aisladamente, hasta casi el siglo XIX, donde el paisaje se convierte en el el argumento del cuadro y dejando de ser un mero escenario de otros motivos representados

Estas imágenes muestran ejemplos del estereotipo de naturaleza recreada en la época. Vemos como ésta aparece en espacios estructurados donde la naturaleza aparece como algo amable, y a la medida del hombre, como lugar acogedor de la vida y la actividad humana. Existe una visión del mundo unitaria y perfectamente equilibrada.

En las composiciones de pinturas de estas naturalezas, toman gran relevancia las estrategias utilizadas por los artistas para invitarnos al recorrido de sus obras. En las referidas a las pinturas que intentan imitar la naturaleza, se destacan dos tipologías propias de representación:

Aquellas en las que existe una relación directa entre el cuadro y el motivo representado, o las que por el contrario nos ofrecen su propia visión inventada. Cabe decir aquí que la representación de paisajes no se basa fundamentalmente en el parecido con el modelo.

Gombrich nos anuncia que la semejanza en pintura se basa en el “relativismo perceptivo“ por lo que la imagen de paisaje que se nos ofrece es la propia construida de cada artista o estilo y se encuentra supeditada a su propia interpretación en base a unos valores propios de cada época.

En lo que respecta al diseño de imagen de paisajes destacamos la figura del pintor Joachim Patinir (Flandes, 1480 – 1524) y sus composiciones magistrales de paisaje como San Jerónimo. Aquí el pintor utiliza a las grandes rocas como pasajes, que actúan como señales de ceda el paso que permiten un completo y detallado recorrido visual. El hecho de introducir estas pantallas asumen un compromiso de composición dado para la inmersión del espectador en la obra.

La perspectiva que nos ofrece responde a un punto de vista alto. Se trata de un pintura realizada en el taller y no una copia del natural.

El autor nos presenta el tema de San Jerónimo, de cómo se encuentra retirado como un ermitaño, en medio de la naturaleza salvaje que se presenta visualmente domesticada. La grandiosidad de este paisaje rocoso junto a un horizonte lejano y claro se apoyan en el dramatismo producido por los contrastes de luz que el autor coloca en el fondo de la imagen.

Patinir utiliza a menudo recursos compositivos que le ayuden a componer esa teatralidad del paisaje. El pintor se sirve de unos instrumentos tanto formales como técnicos para su diseño, de manera que produzcan la sensación de verosimilitud con su modelo original de naturaleza. El recurso del la introducción de un punto de vista elevado repercute sobre el posicionamiento de la línea de horizonte. Ésta se encuentra bastante elevada, lo que nos permite una mayor condensación del paisaje en la escena del cuadro. Los ritmos compositivos que utiliza se sirven de un recorrido en zig-zag que comienza desde el plano del primer término en forma de rocas, se discurre a través del plano medio en forma de bosques, montañas o prados y concluye en unas montañas que destacan por su lejanía.

El pintor flamenco Patinir (1480 – 1524) fué considerado como el primer pintor moderno especialista en la pintura del paisaje. Sus obras nos regalan inmensas vistas de paisajes líricos en los que se aprecia un alto grado de detalle naturalista combinado con un grado de fantasía plena.
Sus obras destacan por sus composiciones prodigiosas en las que utiliza frecuentemente estos pasajes. La función de este recurso es crear un lazo de unión entre los objetos. El método más utilizado consiste en extender al lado del objeto un valor que se saca de éste, claro u oscuro.

Se trata de quitar solidez al contorno de un objeto para sugerir una atmósfera que compense la nitidez perdida en algunos sitios. Según Maderuelo, “El paisaje es una construcción cultural. El paisaje no es un lugar físico, sino una serie de ideas, sensaciones y sentimientos que elaboramos a partir del lugar”*2

Tomando en cuenta la afirmación de Maderuelo, nos adentramos en el desarrollo de distintos conceptos adscritos al paisaje, como puedan ser: naturaleza, imitación, realidad y artificio como las formas en que se han servido los artistas de la historia para su representación pictórica.

Entendiendo la naturaleza como el espacio de territorio físico no generado por el ser humano, es decir, no entropizado, nos adentramos en la historia en el desarrollo de unas propuestas que han buscado desde sus orígenes, un intento de plasmación de su visión del espacio terrestre, dando lugar a un cambio de concepción del término natural al artificial y concluyendo en la sustitución del término naturaleza por el de paisaje.

La evolución que ha surgido entre el binomio arte y naturaleza siempre ha estado marcada por una simbología guiada por los cambios sociológicos en las distintas percepciones del concepto de naturaleza. Para entender ese proceso, que en el fondo equivale a la historia de las relaciones entre hombre y naturaleza, no hay más que observar las diferentes prácticas artísticas que se han desarrollado, bajo un punto de unión conceptual del término de mímesis acuñada a la realidad del momento.

Con la Ilustración, el desarrollo de la ciencia y la Revolución Industrial, se introduce la idea de progreso y sus consecuentes reformas sobre el paisaje, siendo el sustitutivo de la noción clásica de naturaleza.

Se trata de un cambio en donde comienzan a introducirse aspectos cultos y humanizados sobre la propia naturaleza salvaje, en donde comienzan a revelarse aspectos referidos al paso del tiempo y la decadencia, unidos al concepto de dominación del territorio. A partir de aquí, la naturaleza representada se ve convertida en argumento del cuadro.

“El paisaje es definido por la visión e interpretado por la cultura. Si la cultura carece de herramientas con las que aprehender un determinado territorio, éste no podrá existir como paisaje”. *3

Bibliografía >>

*1 >> Para un mayor desarrollo consultar capítulo de Introducción al paisaje de MADERUELO, JAVIER, El paisaje. Actas Arte y Naturaleza nº 2, Diputación de Huesca, 1996, pp. 9-15.

*2 >> Op. Cit. p. 10. Al respecto añade CASTRO FLÓREZ, FERNANDO, en Apuntes y visiones del desierto, (op.cit.), p.69. <>. David Smith sostiene que <>

*3 >>CARBÓ,ENRIQUE L. : Paisaje y fotografía: Naturaleza y territorio, en (op.cit.), p. 26.

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Bilbao 1984 Licenciada en Bellas Artes, Universidad del País Vasco (2004 – 2009). Especialidad artes plásticas. Máster en Producción Artística, Universidad Politécnica de Valencia (2010). Especialidad Arte y Naturaleza + de 15 cursos en metodología didáctica presencial y a distancia Pintora y profesora de Artes plásticas en la escuela Kreártika. Imparto los cursos de dibujo y pintura niño/as y adolescentes + dibujo y pintura adultos   Me apasiona la educación artística, y poder motivar en la gente la expresión pura de su espíritu, mediante técnicas plásticas, que conlleven la realización de obra original propia

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